¿Por qué decimos que la psicología es una herramienta para el desenvolvimiento espiritual?
Me parece que el eje del desenvolvimiento espiritual es el autoconocimiento. Para ello, tenemos muchas herramientas que nos brindan los caminos espirituales. En Cafh tenemos la meditación, ejercicios de detención, estudio y/o lecturas que nos apoyen en la profundización de nosotros mismos, retiros, reuniones grupales semanales, acompañamiento y orientación, examen retrospectivo y otros más.
En mi experiencia, todo esto me ha ayudado a conocerme y con base en ello, a desarrollar mis máximas posibilidades, hasta ahora. Sin embargo, me percato de que quiero profundizar desde un nivel habitual, de donde me muevo, actúo, reacciono, siento, pienso, enfrento las vicisitudes de la vida; un nivel que es básicamente inconsciente o subconsciente, resultado de una historia personal que viene desde que yo estaba en el útero de mi madre, que me transmitió su mundo personal: sus emociones, sus creencias, sus miedos, sus vivencias de pequeña; e incluso, esa forma de ser de ella viene de mucho atrás, de su cultura, y de sus experiencias desde pequeña….desde que estaba en el útero de su madre (mi abuela) con todo su mundo…y nos podemos ir más atrás, con su familia; de esta forma, me doy cuenta de que en realidad yo no soy yo, la verdadera yo; soy la que otros han ido conformando, a pesar de que intento irme formando a través de mis propias experiencias.
Esta realidad es la base de donde yo inicio mi viaje de autoconocimiento. Sin embargo, si echo mano de un apoyo psicológico que me ayude a saber buscar y encontrar esos rincones de mi inconsciente en donde está lo más insondable de mi actuar presente, me parece que el trabajo que realice con las herramientas espirituales que me proporciona Cafh, se ve fortalecido y puedo avanzar con paso más firme, a través de mis raíces más profundas.
¿Por qué actúo como actúo?
La neurociencia nos dice que un gran porcentaje de nuestras decisiones y de nuestro actuar son inconscientes y el inconsciente viene de mucho más atrás de nuestro hoy. ¿De dónde viene? Justo de esos momentos que, tal vez, ni siquiera recuerdo; muchas veces, actúo sin pensar, como reacción y una terapia psicológica me puede ayudar a ir a la causa de mi elección y desenterrar una parte de mi historia. O incluso, de parientes directos que me influyen por epigenética, y que, por desconocer esas raíces, no tengo acceso consciente para cambiar las características propias que me frenan en mi desenvolvimiento espiritual.
Cualesquiera que fuera la psicoterapia, nos ayuda.
¿Por qué rechazo la psicoterapia?
Al parecer, el miedo es una constante en el ser humano, que impide que yo me autodescubra. ¿Miedo a qué? Miedo al dolor de darme cuenta de esas características que tanto critico en el otro y que son mías. Me es más fácil mirar en otra persona lo que no me gusta de mí o lo que me refleja de algo que yo quisiera tener, pero no tengo.
Temo conocerme y que otros me conozcan. Prefiero continuar con mi imagen que yo misma he forjado y que, hasta ahora, quiero seguir sosteniendo, tal vez porque me ha sido útil en mi actuar en la sociedad, o porque quiero seguir estando en mi zona de confort…pero que sigue siendo una barrera que me impide autoconocerme, es decir, desenvolverme espiritualmente.
Lo que me choca, me checa
Es un dicho en psicología, muchas veces doloroso, pero que me puede ayudar a descubrir esas características que no quiero reconocer en mí, pero que, cuando tengo el valor de hacerlo, puedo dirigir mis pasos al cambio que yo decido tener y seguir avanzando en mi proceso de desenvolvimiento espiritual.
Mi realidad es donde yo enfoco mi atención.
¿Cómo trabajar en mí si no me conozco? Si yo me autoengaño -es muy fácil hacerlo- me enfocaré en esas características que yo acepto de mí o no son tan dolorosas reconocerlas y trabajaré en ellas, pero corro el riesgo de que pueden ser superficiales.
Acá entramos, una vez más, en el ámbito de la psicología, que nos puede ir fortaleciendo para mirarnos al espejo sin miedo. Finalmente, la que está allí es la que yo soy, no la que creo ser. Y esa que soy yo es muy valiosa como ser humano y con la que he de iniciar autoaceptándome, para de allí, partir en esa aventura que es el conocerme,
Me he dado cuenta de que el autoconcepto que tengo es mi armadura con la que voy caminando por el mundo y es doloroso quitármela; pero si no me atrevo, va a ser difícil el verdadero cambio y me puedo también engañar en mi propio desenvolvimiento espiritual, el cual podría ser más lento o doloroso.
No veo al mundo como es, sino como soy
Esta es una verdad muy orientadora que me puede llevar al autoconocimiento y al trabajo interior para desarrollar mis mayores posibilidades.
Cuando uno quiere desenvolverse espiritual y comprometidamente, quiere conocerse a sí mismo y hemos de estar atentos a las características de nuestras interpretaciones que hacemos de las vicisitudes de nuestra propia vida. La lectura que le damos a lo que nos pasa nos va definiendo la calidad de nuestros pensamientos, sentimientos, decisiones y actos: y de esa estructura mental que nos forjamos, vamos moldeando nuestra vida toda.
Nuestro cerebro es muy flexible, así que yo puedo moldearlo. Saber qué es lo que quiero me dará la dirección en mi vida. Y no solo se queda allí, porque lo que yo haga o deje de hacer va a influir en los demás. De allí que sea de primordial importancia ser conscientes de nuestra propia vida y de la influencia que tengo en el mundo.
Si me comprometo en este sentido puedo metodizar ese trabajo interior, a través de un camino espiritual.
Así que la invitación es:
Comprometerme conmigo misma/o a autoconocerme y desenvolverme espiritualmente y a hacer en mí lo que quiero para el mundo.