Mi Pequeño Maestro de la Vida

Por Patricia Vizgarra
06/03/2026

Y después de acostumbrarme, elegiste partir.

Fueron 19 años y muchos meses acompañando a tantos. Naciste de una de nuestras perritas y te regalamos para un ser muy especial; luego, en el seno de esa familia, vos elegiste estar con otro y ser su compañero. Años después volviste a nosotras cuando él debió emigrar. El círculo se cerró estando de vuelta, hasta incluso viajar de un país a otro, para continuar a nuestro lado.

Siempre decimos que los perros nos asisten y nosotros los cuidamos. Ellos son alegría, calor, una sonrisa cuando estamos mal. Una posibilidad para revertir la tristeza y el dolor.

A días de tu partida, mi querido peque, aún siento surgir mi tristeza, egoísta, pero no menos dolorosa.

Me corren lágrimas recordarte y pensar que no estás y, a la vez, veo tus últimos días, horas y minutos, y sé que te quedaste para que, aun así, me acompañaras.

Cuánto comprendí después de tu partida.

 

La respuesta a nuestra búsqueda está en cada relación.

El ser humano vive buscando la verdad, buscando ser, buscando la libertad y ese sueño de la unión sustancial con lo Divino.

Y resulta que todo lo que uno busca está en cada relación que tiene.

Y me atrevo a decir que contigo pude conectar tantas cosas al momento de tu partida física.

Fue una comprensión casi mágica en medio del dolor; viví recuerdos que me hicieron saber que todo lo que necesitaba en cada momento se manifestaba, aunque yo no lo comprendiera.

Vi tu vida en retrospectiva y vi la unión con tantos seres con quienes estuviste, y con cada uno marcaste una vivencia de amor.

Conmigo fuiste la cura a un tiempo de angustia e incertidumbre; fuiste un compañero para sostenerme y cuidarme.

Cuando las noches se volvían difíciles por miedos y pánico, vos estabas ahí, casi sin tocarme; solo cuando mi angustia era más evidente, solo te percibía, y para mí eras refugio, eras el que transmutabas todo ese momento en seguridad y calma a mi mente. Eras el guardián de mis sueños.

Amor incondicional

Siempre estuve agradecida, pero hoy, viendo hacia atrás, me doy cuenta de la magnitud de tu amor.

Los humanos tenemos la dicha de conectar con tantos, y yo tuve esa dicha contigo.

Cómo muchos la tuvieron.

Qué tremendo darme cuenta cuántas cosas hoy son una enseñanza de amor.

Estar, sin esperar; acompañar, aunque no te lo digan ni lo valoren, porque conectamos desde otra vibración.

Yo puedo creer que esperabas cariño y resulta que era al revés: tú me lo dabas sin yo valorar. Eso no importa, porque igual, sin yo saber ni darme cuenta, lo sentía. Era en la vibración del amor, no de la comprensión. 

El amor se percibe desde la sensación física, pero vos hiciste que ese amor me acompañara, sin un movimiento físico, sino desde un estar atento, sin apuro, sin respuesta, solo ayudándome a cambiar mi vibración estando.

 

Hay relaciones especiales

Las relaciones con nuestras mascotas no son algo anexo en nuestras vidas; son otro tipo más de relación y comprensión.

Así como con cada cosa que nos rodea.

En tus últimos tiempos empezamos a cuidarte y a estar pendientes más de tus necesidades. Y aun con todas tus limitaciones te acercabas y me buscabas. Yo creí, y creeré, que era para sentirme cerca; tal vez ese es mi error, y hoy lo veo, que era para que yo te sintiera y hoy no sufra tanto.

Me pregunté muchas veces qué te hacía vivir con tantas limitaciones, sin oír, sin ver y casi doblado.

Creo que verte así cada día era una enseñanza. Aprendí a comunicarme acercándome para tocarte sin hacerte sobresaltar; aprendí a estar pendiente de tus necesidades.

Empecé a colocarte pañales porque ya, instintivamente, perdías la memoria y yo la paciencia, pero buscaba entender.

Me quejé muchas veces, y limpiar o doblarme cada vez más seguido para llevarte de un lugar a otro se fue haciendo un proceso difícil y tedioso. Levantarte en las madrugadas para que salieras, a pesar de que tenías el pañal. Muchas veces me costó, me ponía de mal humor. Qué difícil no entender.

Y casi sin querer fui comprendiendo que me seguías enseñando a amar.

Atender, asistir, acompañar es lo que nos falta como seres que vivimos en relación. Desarrollar empatía y comprensión no es algo natural en el ser humano; eso solo es una virtud de los perros y mascotas. Las personas vivimos nuestra realidad desde nuestro yo y lo que tenemos; aprendemos a darnos en momentos o con personas muy particulares. 

Despertar la empatía es algo que uno debe trascender, que es salir del yo y ver al otro. Y la comprensión va por el tamiz de lo razonable, y por allí no es el camino; no todo tiene que ser razonado o explicado. Nuestras mascotas solo dan y están.

Estoy aprendiendo y comprendiendo hoy, a días de tu partida, muchas cosas inimaginables.

La más fuerte es que creí que los últimos días, que ya no comías ni tomabas agua, nosotros te acompañamos, y hoy creo que es que nos estabas acostumbrando a tu partida. 

Nos dabas tiempo para despedirte.

Que los caminos fáciles no son lo mejor; no hay calidad ni valor.

Pude elegir que te durmieran, pero algo me hizo pensar que no era necesario; era mejor vivir esta experiencia lenta y agónica para seguir acompañando y aprendiendo.

Acompañarte me hizo pensar en los seres con que comparto.

Tenemos que aprender de esa relación para hacer lo mismo.

 

Vivir el presente

Creo que valorar cada instante con cada cosa que nos rodea es una de las cosas a las que debemos prestar mayor atención.

Contigo aprendí a percibir, ya que aún debo aprender a aplicar, que estar es eso: vivir el momento, compartir, estar y nada más.

La calidad de los momentos es como ese espectáculo de ver un amanecer o atardecer.

Un cuadro perfecto y una sensación de placer indescriptible, un arrobamiento, el solo sentir y estar.

Gracias por todo lo vivido, y aún sigo comprendiendo.

Mi pequeño maestro de la vida.🐾🤍

Posts recomendados

Por Javier Sancio
05/02/2026