Mensaje de Plenilunio 2011

¡Cafh es un camino de liberación interior! Busquemos ser almas interiormente libres para poder recibir, sostener y avanzar en el desarrollo de la idea de la Renuncia que nos hemos comprometido a vivir y transmitir.

El mundo necesita de almas que vivan la idea de la Renuncia y que trabajen en actualizar y hacer efectiva su posibilidad de liberación interior, que es patrimonio de todos los seres humanos.

A través de nuestro esfuerzo por desenvolvernos y de sucesivas elecciones hemos ido trazando un derrotero como individuos y como Camino pero, para que ese desenvolvimiento sea un proceso sostenido, tiene que haber una elección de vida que genere la fuerza que lo alimente.

Si bien nuestra elección de vida la hacemos una vez, la renovamos instante a instante en nuestras elecciones diarias. La fuerza que hace que esas elecciones nos mantengan en la senda que hemos elegido es un incontenible amor a la libertad interior.

El anhelo de libertad es inherente al ser humano. Junto con este anhelo está el de darle un sentido a la propia vida. ¿Qué valor tendría para nosotros la libertad si no nos llevara adonde queremos ir? Buscamos libertad para crecer, para explorar, para descubrir, experimentar y desenvolvernos; procuramos desarrollar todas nuestras posibilidades para ir siempre más allá de lo que avizoramos en este momento.

El ser humano es intrínsecamente libre de pensar, sentir y actuar como elija hacerlo pero nunca antes tantos seres humanos han tenido la posibilidad de elegir entre tantas opciones, en todos los campos, como las que tenemos hoy. Sin embargo, comprobamos que no es el poder elegir entre gran cantidad de opciones lo que nos lleva a la plenitud, sino la capacidad de elegir aquellas opciones que nos conducen a realizar nuestro fin último.

¡Busquemos ser almas liberadas de nuestras limitaciones interiores! Es lo que el mundo necesita y lo que permite que cada alma avance en su proceso de desenvolvimiento. Solo siendo interiormente libres podremos crecer en armonía con el devenir. Si nos quedáramos apegados al pasado muy pronto nos encontraríamos sin fuerzas, desmotivados y desilusionados, con la sensación de querer alcanzar algo que escapa a nuestras posibilidades.

Como buscadores de liberación interior procuremos abrir brecha en la multitud de ideas que impulsan a la humanidad en diversas direcciones. Estas ideas generan poderosas corrientes que muchas veces se mueven a la deriva sin que sepamos cuál es su origen, quién las dirige, ni con qué aval de desenvolvimiento interior o con qué intención se manejan. ¿Quiénes orientan las nuevas tendencias? ¿ Quiénes son referentes en los que se puede confiar?

Pasamos de un mundo de cambios predecibles que se daban en un espacio conocido y en un tiempo que permitía una gradual adaptación, a un mundo donde los cambios son tan profundos y vertiginosos que nos vemos arrollados por ellos. Nos sentimos compelidos por fuerzas que nos arrastran y no encontramos ni el lugar ni el momento para detenernos a pensar hacia dónde vamos. Y cuando nos preguntamos quién nos corre o detrás de qué corremos, las respuestas no suelen ser claras.

Hemos tenido el privilegio de ser actores y espectadores de un momento histórico en el que, en muy pocos años, se ha dado un extraordinario proceso de transformación en la humanidad.

Los rápidos cambios pueden desestabilizarnos pero, si sabemos vivirlos, pueden ser una maravillosa ayuda en nuestro proceso de desasimiento y de ofrenda. Los Hijos e Hijas regimos nuestras vidas por la ley de la Renuncia. El valor de esta ley radica en que, cuando se la acepta y se la vive, lleva al ser humano a trascender lo personal y limitado para acceder a un mundo sin ataduras y sin fronteras.

Si bien nuestro campo de trabajo abarca la vida en su totalidad, podemos concretarlo en algunos enfoques que nos ayudan a orientar nuestra búsqueda de liberación interior.

Necesitamos liberarnos del sentido de posesión y estar preparados para adaptarnos inmediata y espontáneamente a cualquier cambio y condición que nos afecte. Para ello tenemos que aprender a no estar pendientes de gustos personales, de apegos mentales o afectivos, de expectativas y de apoyos. La fuerza que nos ubica proviene de la fijación interior, de estar centrados en nuestra vocación, en nuestro compromiso de ofrenda. Esto nos permite vivir plenamente lo que la vida nos brinda y, a la vez, tener la libertad de dejarlo todo en cualquier momento. El secreto de la no posesión está en descubrir y reconocer que la riqueza de lo adquirido o logrado no radica principalmente en el resultado que obtenemos con nuestro trabajo, sino en la entrega de nosotros mismos a través del esfuerzo por realizarlo. Cuando comprendemos esto ningún bien material, intelectual o espiritual nos sujeta. Lo más importante es lo que dimos de nosotros mismos y lo que se transformó en nosotros en el proceso que vivimos. Por otra parte, si quedamos prisioneros de los resultados, estos con el tiempo pierden actualidad y nos atrapan en el pasado.

Necesitamos liberarnos del temor que tiende a provocar la incertidumbre. Para poder desenvolvernos necesitamos asentarnos sobre la confianza en nosotros mismos, en nuestro valor como buscadores de libertad interior. Esta condición es lo que nos permite avanzar con audacia y determinación en pos de una misión que nos trasciende. La incertidumbre genera temores que nos hacen ver el mundo como una amenaza. Nuestra fuerza se desgasta en crear defensas ante el continuo presagio de posibles peligros. Es afianzándonos en la tarea de hacer de nosotros mismos lo que queremos llegar a ser como nos fortalecemos y logramos, gradualmente, disipar nuestros temores y generar paz interior.

Necesitamos liberarnos de la necesidad de querer ser como aquellos que idealizamos. Por alcanzar los logros de otros, no descubrimos el potencial propio. Por otra parte, la comparación y la competencia nos alejan del camino que lleva a la egoencia, la verdadera individualidad que solo se encuentra buscando en nuestro interior los valores esenciales que tenemos que alimentar y hacer crecer. Evitemos el protagonismo, el querer ser el centro de atracción, la figura que se destaca, la persona admirada. Es fácil quedar atrapados por el placer del halago pero no tan fácil mantener la ecuanimidad y no dejarnos seducir. La soberbia de querer demostrar que uno, por sí mismo, puede o sabe todo o, al menos, más que los demás, oscurece la comprensión de nuestra ineludible interdependencia. Desconectados del todo nunca alcanzaríamos nuestro pleno desarrollo. Ni siquiera tendría sentido nuestra vida.

Cualquier lugar que uno quiera ocupar en el mundo es inestable. Cualquier circunstancia, o aun el predecible devenir de la vida, pueden provocar su pérdida. Al dejar de buscar un lugar protagónico nos permitimos ser en libertad. Dejamos de fluctuar entre los polos de éxito y fracaso para vivir con serenidad y paz interior.

El fruto de la vida espiritual es la liberación interior. Quiera la Divina Madre concedernos la gracia de mantener siempre vivo en nosotros el espíritu de buscador para que, atentos y alertas al verdadero sentido de la existencia, podamos ser plenamente libres para vivir y transmitir la idea de la Renuncia.

© 2011 Cafh

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